Bobby, Tommy, Jimmy, Lenny, o Johnny. Peggy, Kathy, Ivy o Marcy. El sccoter reluciente y lleno de espejitos. El peinado cuidado com mimo, tipo francés para ellas, corto pero cuidado para ellos. Nickys blancos o de cualquier color chillón. Pantalones vaqueros, o a cuadros, o de color, muy rectos, quizá con vuelta al final de la pernera. Zapatos italianos, nuevos y relucientes. Un poco de música. Un toque de sexo. Píldoras estimulantes, no drogas ni alucinógenos; simplemente, píldoras estimulantes, y de todos los colores. Píldoras para estar a la altura. Vida a tope, música a tope.
Esto eran los mods. Y esto era la generación de los Who, a pesar de que no eran un grupo mod. Al menos, no practicaban la filosofía mod. Eran rockers, puros rockers. Pero los rockers no formaban parte de la sociedad de consumo. Ser un grupo rock líder no iba a reportar a la larga demasiados beneficios. Por contra, ser la banda estrella de los mods sí podía ser rentable. Y eso es lo que querían los Who.